lunes, 7 de mayo de 2012

Conciencia #19

Desde hace rato, como si nada, la motivación se desvanece, pero nunca termina de hacerlo. Como las estrellas cuando mueren, y para nosotros no lo hacen porque mueren durante cantidades inconcebibles de tiempo. Algo así es, pero acá, en mí, y en millones de años menos que las estrellas que mueren. Es como que no te importe, y las palabras entren por un oído y salgan por el otro, y lo que se ve, entre por un ojo y salga por la nuca, como las balas, en ocasiones.
Sería más fácil escribir algo así hace una década y atribuirlo a la adolescencia, a esas boludeces. Pero a esta altura estamos mayores y, no diría que me preocupa, pero me resulta, no se, llamativo.
La motivación se me va, hace años ya, cada día que pasa, en el tren, en el subte, que la piba que murió la mataron, que españa se enojo e inglaterra también, que te acordás de Rocío esta embarazada, que el chipa a do peso, que ese esta enojado porque llega tarde al laburo, que pusieron un subway nuevo en tribunales, que que se yo qué. Desde afuera, qué especie histérica. Desde adentro, no entiendo todavía qué se supone que hay que hacer aparte de comer, cagar, respirar, y trabajar para comer y después cagar.
Desaparece la motivación, o es que morir no es algo que se hace de repente de viejos o cuando nos matan, sino que se hace de a poco desde que nacemos. Y yo lo estoy sintiendo.
O desasosiego, que le dicen.

Aunque parezca una nota suicida, no lo es en lo más mínimo. Es más bien una crítica por un lado y un diagnóstico por el otro. Es mejor publicar algo como esto y después poder decir "la verdad que me chupa un huevo" cuando alguien me diga algo que me chupe un huevo, y si se enoja decirle "lee el blog" y listo.




(julián glumi)

domingo, 1 de abril de 2012

Por...

Las calles son predecibles, el sol siempre se oculta en el mismo lugar.
La carrera parece interminable, cualquier tema es un dolor de cabeza.

Es esta ciudad, envenenada. Es el molino y la cúpula. La plaza con palomas. El pavimento de Rivadavia.

Los ojos que tiemblan. No podría convivir con la soledad.
Y ella,
dios,
ella es mi mejor amiga.

Es esta ciudad mala onda; Avenida de Mayo y esas paredes pegajosas. Y al sur, un club bizarro.
Mirá.
Mirá lo que hicimos, que nadie nos cree.

Cruzaría cualquier dimensión,
pasaría lo que pasó,
por vos y por mi pasado.

Por 2003, por la Pepe, por 2004, por los pibes, por el Uvita Fiesta, por mis bandas, por las otras, por 2005, por mi ex, por 2006, por 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012...por mí.
Por mis creencias y mi pasado.

Nunca perdería a una hermana o un hermano por nada en el mundo.







(julián glumi)

jueves, 22 de marzo de 2012

Di(solución)

Tu bendición
vale su peso en oro,
(cordura es la balanza).

Su reflejo
me hace acordar a alguien.

Vértice de una voluntad,
la osadía se ausentó.
Vértice de una voluntad,
ese macho abandonó.
¿Que carajo pasó? Tenías todas las fichas en juego.
Y yo, otra versión de todo esto.

La vez anterior
un fantasma nos entregó
(hoy no existe ni en sueños).

Las tardes
eran tablas con letras.


Vértice de una voluntad,
se va aprendiendo el todo.
Vértice de una voluntad,
nunca se aprende del todo.
¿Que carajo pasó? Tenías todas las fichas en juego.
Y yo, otra versión de todo esto.


Cuento cosas al pasar (dos ojos no alcanzan).
Cuento gente al pasar (me aburren, me caen tan mal).
Cuento caras al pasar (deformes, forzadas, no expresan)
Cuento almas al pasar (no existen, invento, tal vez, ojalá).





(julián glumi)

domingo, 4 de diciembre de 2011

Entre otras cosas...

No perdonaba la prisa sin pausa, y estallaba en carcajadas. Después llegó a ese lugar donde su ídolo caía en crisis de identidad. Se suspendía o se apagaba rememorando victorias perdidas; tan insólito parecía. Tuvo cinco mascotas, sin nombres. Encontró una nena muerta a tres cuadras, y con coraje le rindió tributo y realizó la cremación que nadie quiso presenciar. Sin gloria descubrió un libro en un baúl en un galpón en una casa en un pueblo cercano a una laguna cercana a su pueblo. El libro estaba en otro idioma y nunca pudo leerlo. Viajó por un vasto planeta que no lo reconocía como propio. Y se cansó, y volvió a su hogar, donde nadie lo esperaba. Escribió una historia de duendes y dragones que jamás llegó a publicarse. Moderadamente el tiempo se convirtió en su peor enemigo. Falleció, a los setenta y tantos.















(julián glumi)

domingo, 4 de septiembre de 2011